Situación
Futbolista profesional firma con un club latinoamericano. El club lo presenta públicamente como nueva incorporación, lo integra al plantel y confirma la orden de transferencia. Sin embargo, la inscripción no se consuma: pesaba sobre el club una prohibición de FIFA, no informada al jugador al contratarlo. Además, queda impaga una mensualidad. Tras el colapso operativo del club, surge en la misma plaza un nuevo proyecto deportivo que utiliza el mismo estadio, conserva la identidad de la hinchada y recibe soporte municipal directo, presentándose como continuador.
Estrategia
- 1Ruptura imputable al club por frustración del objeto del contrato (imposibilidad sobrevenida de inscripción) más incumplimiento salarial. Subsidiariamente, justa causa del jugador.
- 2Planteo de sucesión deportiva bajo art. 25 RETJ: misma ciudad, mismo estadio, identidad visual, base de aficionados y proyecto representativo del municipio.
- 3Producción de prueba informativa al ente federativo local y al nuevo proyecto para acreditar continuidad material aunque cambie la forma jurídica.
Resultado completo
Reclamo de salarios vencidos, indemnización por valor residual del contrato, adelanto y beneficios accesorios incumplidos, con extensión de responsabilidad al proyecto sucesor conforme la jurisprudencia consolidada del Tribunal del Fútbol y precedentes del TAS sobre continuidad deportiva.
Claves legales
- Art. 25 RETJ y criterios de sucesión deportiva: nombre, sede, colores, plantel y soporte institucional.
- Frustración del contrato por causa imputable al club (prohibición preexistente no informada).
- No es un club el que asume responsabilidad: es el «proyecto deportivo» bajo cualquier forma jurídica.